Efraín Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noroeste
La novela “Cuna de técnicos” llegó a su fin y tuvo un desenlace más que adelantado (como los chistes de Felipillo cuando habla de empleo pues). Ante la negativa de Vucetich para hacerse cargo de los “huerfanitos” verdes que a punto estuvieron de irse a la correccional por las “injurias” de un malvado llamado Néstor, los dueños de la cáscara mexicana decidieron darle la chamba al segundo en la fila de las tortillas: el Chepo de la Torre.
La decisión se veía venir y es que ¿quién más tendría los pantalones para poner en cintura a una selección con pose de primer mundo y realidad llanera? Siendo sinceros, José Manuel de la Torre era la mejor opción que el mercado nacional podía ofrecer, sin embargo, yo me pregunto ¿los rebeldes que pusieron a temblar a los dirigentes con una carta mal redactada y peor leída respetarán al hermano de quién los encueró y puso en evidencia sus “miserias”?
No es que le quite el plato antes de servirle la sopa al Chepo, pero si algo mostraron los jugadores es que en la cancha son más o menos de buen ver pero en los lavaderos ni la Chimoltrufia ni Fox les ganan a la hora de complotear.
El principal reto del nuevo técnico nacional no es pensar en jugar ese quinto partido que ni yendo a bailar a Chalma se nos ha dado (hay tiene al Vasco que bailó, pero un triste tango), más bien debe cerrar filas y compartir una visión positiva con el equipo.
¿Cómo le hará? Pues sólo él sabrá, porque la situación no está para echarse unas frías en honor del nuevo estratega, más bien el agua está como para echarse un chocolate.
Sólo espero que al Chepo no se le ocurra llamar a su hermano Néstor como asistente o motivador personal porque entonces en vez de “Cuna de técnicos” la novela pasará a ser una película llamada “La jaula de las locas”.
En fin, la decisión ha sido tomada y al menos en lo que queda de este año el Chepo no arreará mulas, aunque en el 2011 tendrá que sacar a once bueyes de la barranca.
Por su parte, en la Femexfut la luz la han apagado ya, la madrugada llega y el friecito invernal cala cada vez más, sobre todo cuando viejos fantasmas jalan la cobija de los “intocables” y bien apapachados que agusto siguen soñando que Santa Claus y los Reyes Magos le traigan la gloria al Tri. ¿O no mi Decio de María y mi Justino Compean?
El chanflazo del clásico es para el hospital en el que está convertido el Rebaño Sagrado previo al duelo ante su odiado rival, las alicaídas Águilas del América. Resulta que Héctor Reynoso, Mario de Luna, Omar Bravo, Adolfo Bautista y Patricio Araujo están lesionados y entrenan por separado. No obstante esta mala noticia, los médicos del Guadalajara han mencionado que más de alguno se recuperará al cien por ciento y podrá ver acción en el clásico de la cáscara nostra. ¡Más les vale que le entren a los “catorrazos”, sino en birria nos los escabechamos!
El calcetinazo del clásico no es para Lapuente que insiste en que su equipo es más ofensivo que el Real… pero potosino; tampoco es para el americanista de hueso colorado el Cuau, quien resultó mejor actor que Pepe el Toro y mucho menos es para Jorgito Vergara, quien se sigue creyendo el mesías de nuestro rancho. ¡No, mi Raza!, el calcetinazo es para la directiva americanista al subir al doble los precios de las entradas para el clásico. ¡Ya se parecen a nuestros diputados, que sólo piensan en cargarnos el muertito de los impuestos!
El desempance del clásico es para los buenos recuerdos, como el partido al concluir la campaña 82-83; América impuso dos récords aún vigentes: puntos obtenidos (61) y triunfos (26). En la Liguilla enfrentó en Semifinales al Guadalajara y en la ida ganaron (2-1), pero en la vuelta, celebrada en el Estadio Azteca, los tapatíos vencieron 3-0 a los capitalinos, dando la voltereta espectacular. El festejo burlón de Roberto Gómez Junco frente a la banca azulcrema derivó en una de las mayores broncas de la historia de nuestro cáscara.
¡Nos Chutamos la Próxima semana, Raza!
