Orden, y humildad

Jorge Rivera

La Raza del Noroeste

“Nadie es profeta en su tierra”, dice el refrán que recuerda como muchos tenemos que convertirnos en inmigrantes, para alcanzar los sueños que no se nos dieron en casa.

Ese, es tambien el caso de Reinaldo Rueda, un “Caleño” (Colombiano nacido en Cali), que se preparó desde muy joven para convertirse en Director Técnico de Fútbol, y que a pesar de tener éxito como entrenador en su país, no pudo llevarlo al mundial 2006.

La historia de Rueda es triste, y de algún modo injusta; es uno de los pocos entrenadores “cafeteros” que ha dirigido selecciones nacionales en rama juvenil y de mayores, habiendo sido campeón del torneo “Esperanzas de Toulon” en Francia, en el año 2000.

Sin embargo, la selección “grande” la recibió “herida de muerte” en el año 2005, cuando era penúltima después de cuatro juegos; Colombia no clasificó a Alemania 2006.

Rueda había recibido el plantel bajo la promesa de continuar el proceso, hacia el 2010, aún si no se clasificaba; pero los directivos del fútbol colombiano, que lo criticaron por permitir reuniones de futbolistas agremiados, le cobraron su antipatía sacándolo del proceso.

Colombia tomó un camino predecible, otro entrenador cualquiera, otra eliminación.

Rueda en cambio, tomó el riesgo de viajar a un país que no conocía bien, acompañado de su esposa Genith y de sus tres hijos, y seguido fielmente por el grupo de trabajo con quienes fortaleció su carrera.

Ellos son Carlos Velasco, Preparador físico, Alexis Mendoza, ex-defensa central de la selección cafetera, asistente, y encargado de la selección preolímpica, y Pedro Antonio Zape, uno de los más grandes porteros de la historia colombiana, entrenador de arqueros.

Rueda llegó a hacer su trabajo con calidad, se reunió con jugadores y directivos, con miembros del equipo que clasificó al mundial de 1982; estudió a fondo el pasado y el presente de la Bicolor, incluso antes de comenzar convocatorias.

Un proceso real

Honduras disfruta hoy el éxito de sus directivos de fútbol, que le apostaron a un grupo de trabajo y a un proceso, que dejaron trabajar, algo que todos los países buscan, pero pocos logran.

Rueda y su grupo llevaron a Honduras a los Olímpicos de Beijing, y a los mundiales juveniles Sub 17 y Sub 20.

“Este es un récord histórico para la Federación y para el pueblo hondureño: lograr que todas las Selecciones a las que hemos asesorado hayan clasificado a los mundiales” dijo Rueda en una entrevista para su país.

“Aquí en la región (CONCACAF) la competencia es muy fuerte, con E.U. y México, que son países súper desarrollados en infraestructura, poder económico y patrocinadores… ¡en todo!”, agregó.

Rueda le cumplió a Honduras, nada hubieran valido los éxitos con los juveniles, si no estuviera el país, como está hoy, preparandose para jugar el mundial de fútbol.