Efraín Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noroeste
Mientras en el mundo entero siguen extasiados por la remontada histórica que tuvo el Barcelona ante el Milán en la Champions League, en nuestro rancho los frijoles de la Copa MX están en pleno hervor, la taquiza de la Liga MX sigue siendo la delicia de propios y extraños y la abuela Chucha, tan ducha como trucha, abrió su cocina Las Garnachas Cascareras invitando a pasar con singular alegría a cuanto pambolero se asomaba.
“¡Pásele, güerito, que aunque al Tuca se parezca en lo mostachón y berrinchudo, aquí le servimos tortillas calientitas con un rico menudo! ¡Hágale caso a su antojo, señito, no vaya a ser que el chamaco le salga con cara de arbitro mal encarado y todo por no entrarle a unas quesadillas de rico guisado! ¡No lo piense mucho, marchante, y aproveche nuestra promoción de caldo de gallina americanista porque hoy está al dos por uno!”, gritaba Chuchita a diestra y siniestra.
“A mí sírvame unas guacamayas del meritito León, Guanajuato, y es que este fin de semana mis Pumas se miden a una fiera del bajío que en vez de rugir maúlla como la chacha de mi casa”, dijo don Pedro, sentándose en una de las mesas. “Aguas con lo que pide, viejo remilgón, porque sus universitarios aún no ganan nada y viendo maullar a los leoneses puede que se contagien y les salga también lo gatitos”, respondió la doñita, guiñándole el ojo. “Mejor no hable de mininos, porque su birria sagrada va contra unos gatos norteños que se están comiendo la liga y si ven a un chivito en el precipicio, pues se darán tremendo atascón”, dijo don Pedro, devolviéndole la sonrisa.
De pronto, el Chido One a la cocina llegó y tan ancho como pavorreal a su abuela se dirigió. “Sírvame sin demora unas enchiladas potosinas, porque este fin de semana mis Águilas se enfrentan a unos desahuciados Reales de San Luis y queremos probar sus delicias culinarias antes de que los mandemos al infierno de la Liga de Ascenso”, dijo el chilango altanero. “Si lo que quieres es entrarle a lo que se da por aquellas tierras, mejor te sirvo unas tunas peladitas, para que le entres chulo que da gusto y al final te tapes… y no solo la boca, mendigo escuincle irrespetuoso”, respondió la doñita, mientras todos en la cocina soltaban la carcajada.
¡Nos chutamos la próxima semana!
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