LAS VEGAS (AP) — Manny Pacquiao tenía un sombrero colocado desenfadadamente en la cabeza, con un vendaje cubriéndole la oreja derecha. Con su tarea de la noche concluida, el púgil filipino se dirigía a un club de Las Vegas a entonar unas canciones con su banda.
Todo el mundo estaba invitado, pero había un punto a tomar en cuenta.
“Desde luego, tienes que comprar boletos para el concierto”, dijo Pacquiao.
Pero ello no era un problema. Cualquiera que haya visto a este púgil cimentar el sábado su puesto como grande del boxeo al propinarle una paliza a Miguel Cotto felizmente habría pagado unos dólares más para verle de nuevo en acción, aunque fuese con un micrófono en las manos.
En el otro lado de la ciudad, el boricua Cotto estaba en un hospital, sometiéndose a algunos exámenes para asegurarse de que los puños de Pacquiao no le hayan causado daños permanentes. Cotto no quería dejar nada a la suerte, y con sólo verle el ensangrentado rostro uno podía percatarse que era una decisión sabia.
A un océano de distancia, un agradecido país celebraba al tipo de héroe que nunca creyó posible tener. Por unas pocas horas fue olvidada la devastación causada por un tifón, e incluso el ejército filipino se tomó un descanso en su guerra con los rebeldes para vitorear a Pacquiao.
Los filipinos solían tenerle para sí. No mucha gente fuera del archipiélago prestó demasiada atención al pequeño boxeador de manos grandes mientras seguía subiendo de categoría y ganando cinturones a lo largo de los años.
Pero ahora Filipinas tiene que compartir a Pacquiao. La grandeza viene con su precio, y es difícil argumentar que él no se ha ganado un puesto entre los grandes.
Quizás no tan grande como Muhammad Alí, como el promotor Bob Arum estaba tratando de insinuar cuando dijo que Pacquiao era mejor que cualquier otro boxeador que él hubiera patrocinado, incluyendo Alí. Pero es trabajo de Arum hacerle promoción a Pacquiao, especialmente cuando se espera que esta semana comiencen las negociaciones para una posible megapelea con Floyd Mayweather Jr.
Aún así, ningún boxeador ha ganado títulos en siete divisiones, incluso en una era en la que los títulos son tan comunes como las rubias en el casino MGM Grand. Y ningún púgil en tiempos recientes ha tenido el año que Pacquiao acaba de coronar con su vapuleo a Cotto por la corona welter.
Hace apenas 11 meses, Pacquiao le propinó tal paliza a Oscar de La Hoya que el púgil estadounidense de ascendencia mexicana se retiró del deporte. Y unos meses más tarde noqueó apenas en el segundo asalto al británico Ricky Hatton con un zurdazo de leyenda.
Cotto dice que su derrota fue un “resbalón”
CAROLINA, Puerto Rico (AP) — Para Miguel Cotto, su aplastante derrota ante Manny Pacquiao fue sólo “un resbalón” en su carrera, que no lo alejará del cuadrilátero y tampoco provocará cambios en su equipo de trabajo.
Cotto llegó a Puerto Rico la tarde del lunes luciendo un gorro y amplias gafas con las que intentó disimular la hinchazón y múltiples magulladuras que dejó en su rostro el poderoso embate del nuevo monarca filipino.
Al acercarse a la salida del terminal del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, Cotto recibió el aplauso de muchos de los viajeros que estaban allí, así como muestras de cariño y respaldo tras perder el centro de la división welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) en el combate disputado en Las Vegas.
“(Estoy) agradecido por el apoyo, y esto es un resbalón”, dijo con parquedad Cotto, quien aseguró a la prensa que se encuentra bien de salud y de ánimo, y que antes de determinar cuándo será su próximo combate se tomará un descanso.
El púgil, que llegó poco después de la 1 de la tarde junto a familiares y allegados, aseguró que el sábado encontró a un Pacquiao rápido y fuerte, como lo esperaba.
Reaccionó molesto cuando se le preguntó si cambiaría a su entrenador, Joe Santiago, y aseguró que su equipo de trabajo permanecerá con él
“¿Por qué hay que cambiar?”, cuestionó. “Permaneceremos con el mismo equipo”.
Aunque no detalló qué cosas fallaron en la estrategia y preparación para la pelea, Cotto reconoció que hubo errores que pudieron costarle el encuentro.
“Varios factores no funcionaron… (Hubo) cosas que preparamos, cosas que no preparamos en el campo de entrenamiento que no rindieron fruto”, sostuvo.
Pacquiao derribó dos veces a Cotto hasta que el árbitro se apiadó del puertorriqueño y detuvo el combate cuando faltaban 55 segundos en el duodécimo asalto.
En tanto, el presidente de la OMB Francisco Valcárcel cree que todavía no ha llegado la hora del retiro para Cotto e incluso vaticinó que el año que viene podría reaparecer en un combate desquite ante el mexicano Antonio Margarito.
Valcárcel dijo a la AP que no le extrañaría que Cotto estuviera el año próximo enfrascado en un duelo revancha contra Margarito, quien le tumbó el invicto al noquearlo en un combate en el peso welter.
Hay que recordar que Cotto sólo tiene dos derrotas y le queda mucho de boxeo”, -dijo Valcárcel.

