Jorge Rivera
Hablemos Fútbol.
Quienes, como quien escribe, no crecieron en este país, sino rivalizando en fútbol con este país, seguramente no tienen un recuerdo grato de su juventud, sobre el portero Kasey Keller.
Es la realidad, Keller en Latino América era primero ignorado, los “yanquis” no saben de fútbol; luego poco a poco fue pasando a ser una piedra en el zapato, sobre todo para los países que lo enfrentaban en la CONCACAF.
La selección de los Estados Unidos era por esas épocas, los 90s y la década pasada, un equipo sin jugadores realmente profesionales, excepto por ese portero que casi siempre conocimos como calvo, diferente a los melenudos porteros argentinos o uruguayos que veíamos mucho por esa época en nuestros países; pero además poco a poco fue entendiendo el juego, volviéndose mejor en su puesto.
Amargó varios partidos a México y las selecciones centroamericanas con sus atajadas y sus salidas a cortar centros, cuando le salían bien; Keller fué parte importante de las molestas sorpresas que propinaban los yanquis, y que con el tiempo se volvieron más frecuentes.
Ahora, que vivimos en esta esquina del mundo, nos llegó a los latinos de la región casi como una novedad, aunque por acá todos lo conocen, porque es como ese jugador “salido del pueblo”, que brilló en Europa.
Kasey Keller, quien anunció desde comienzo de año que se retira al terminar esta temporada, y al parecer va a cumplir su promesa, pasará a la historia como el primer jugador de fútbol de este pais, que produjo respeto a nivel mundial.
Nunca jugó como profesional en E.U. hasta que llegó a Sounders, en cambio era una rareza en Inglaterra, España y Alemania, donde fue titular por más de una década, muchos años siendo el único jugador estadounidense actuando en el viejo continente.
Un hombre respetado en el fútbol mundial, sin importar donde nació ni de qué color es.
Nadie puede negar que, al llegar a Seattle, Keller hizo mucho, mucho más que filmar comerciales y firmar autógrafos; se debe reconocer que Sigi Schmid armó este equipo desde atrás, comenzando con un portero experimentado y responsable, que lideraba la defensa, que le gritaba a Jhon Kennedy Hurtado en Español y le daba consejos antes de los partidos; que dirigía todavía a sus 40 y tantos años, saques de puerta que parecían misíles que atravezaron la cancha y encontraron varias veces a Montero, para crear ocasiones de gol, muchas veces convertidas.
Por eso en las próximas semanas comenzamos a decir adiós al jefe de la defensa de Sounders, la primera real leyenda del fútbol en los Estados Unidos, ese fútbol joven y con poca credibilidad, que sigue caminando hacia delante.
Keller ganó nuestro respeto y admiración, como rival y como aliado, por eso merece el saludo del público en sus últimos juegos como profesional; pare decirle adiós a Kasey Keller, como se dice en nuestros países, hay que quitarse el sombrero.
