Los ensordecedores aplausos anunciaban su tan esperado arribo. De pronto apareció y los flashes iluminaron su rostro como si se tratase de la estrella musical del momento. Levantó la mano y los reunidos a su alrededor sonrieron al estar frente a tal personalidad. Joseph Blatter visitó a México y paralizó al gremio futbolístico de este lado del río bravo. ¿Qué, pensaban que hablaba de Juan Gabriel, el Cuau o el Peje? ¡Ni que me patinara la reversa!
El presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) supo lo que es enchilarse en tierra de charros. Estuvo presente en tres eventos en nuestro país (la presentación del uniforme que el Tri usará en Sudáfrica 2010, la inauguración del pabellón que lleva su nombre en el complejo deportivo de Pachuca y la inauguración del Territorio Santos Modelo) y en todos nunca falto unos buenos chilaquiles acompañados de tequila y tambora.
Muchos definen la estadía del presidente de la FIFA en México como una visita de “estado” y créanme, mis amantes del tlacoyo con nopalitos, que no exagero: a Blatter se le dieron más abrazos que a Chente Fox cuando se casó con Martita. La semana que Joseph estuvo en nuestro rancho le sirvió para conocer nuestra pobre casa y apadrinar chamacos a diestra y siniestra (la playera, el pabellón y el estadio ¡eh!, no vayan a creer que a los de mi tía).
Sin embargo, todo esto tiene un trasfondo político porque, como diría mi abuela, “ni los guamazos son de a gratis”. Blatter ya está planeando su reelección y, como se acostumbra en México, hay que ganarse al populacho para asegurar votos. Muchos se preguntarán ¿cuánta influencia puede tener nuestra cáscara como para servir de plataforma al hombre más importante del fútbol en el mundo?
La respuesta es: mucha. Tradicionalmente (desde la época de Emilio Azcarraga Milmo y Guillermo Cañedo) México ha contado con voz y voto en la FIFA (así debería de gritarle a su gorda y en casa, es decir, a Jack Warner en la Concacaf). Blatter sabe que si va de país en país haciendo polaca cáscarera los votos le caerán a montones y su reelección está asegurada. Por eso si a mí me preguntaran por quién votaría para la presidencia de la FIFA yo diría que, con total seguridad, por Juanito. ¿A poco no?
El Chanflazo
es para el Ojitos Meza. Cruz Azul es el equipo que mejor está cerrando la temporada regular. Todo se debe a que los jugadores han entendido por fin la idea futbolística y los valores deportivos de Enrique Meza, quien ahora sí se nota seguro de llevar a los celestes a romper la maldición de más de diez años de sequía en sus vitrinas. ¿Morelia, Toluca, América y Monterrey lo permitirán?
<El Calcetinazo
es para Jorgito y sus Vergaraventuras. El dueño del chiverío no sólo está en problemas económicos con el Saprissa en Costa Rica, sino que ahora se mete con Jesús Martínez, presidente del Pachuca. Jorgito dice que aunque Pachuca haya inaugurado el Pabellón Joseph Blatter las Chivas sigue siendo el equipo de México. ¿Ósea que Vergara quiso decir que aunque a la burra la vistan de seda burra se queda?
El desempance
es para Jonathan Dos Santos que sigue haciendo sus pininos en el mejor equipo de todo el mundo: el Barcelona de España. Este chamaco mexicano brincó de las fuerzas básicas al primer equipo catalán en tan sólo un año y en esta semana alineó en la Copa del Rey en el partido que los culé derrotaron a la Cultura Leonesa. Jonathan será no sólo hermano de sangre de Giovanni sino su compañero letal en la selección mexicana.
