Por CARLOS RODRÍGUEZ
Associated Press
VANCOUVER (AP) — Las primeras medallas ya cayeron en los Juegos Olímpicos de Invierno pero el tema principal sigue siendo la tragedia de un competidor de la república de Georgia, quien murió en los entrenamientos del luge unas horas antes de la inauguración.
El saltador suizo Simon Ammann ganó la primera medalla de oro de los juegos y la eslovaca Anastazia Kuzmina fue la primera mujer en lo más alto del podio al imponerse en el sprint de los 7,5 kilómetros del biatlón, pero nada de eso cambió el tema de conversación.
No era para menos.
La muerte de Nodar Kumaritashvili, quien se estrelló a más de 140 kilómetros por hora al salir de la última curva del luge, puso todos los reflectores en ese deporte, que hoy tenía sus primeras pruebas clasificatorias. Pero para realizarlas la federación del deporte tuvo que hacer algunos cambios.
Antes de que el estadounidense Tony Benshoof tomara la pista, fue reducida la distancia de salida buscando aminorar la velocidad, además de que se colocaron protecciones sobre las barras de metal donde el atleta se estrelló. También los contornos de la curva final fueron disminuidos para evitar que los corredores se elevaran demasiado y prevenir accidentes.
Los cambios provocaron que ninguno de los 37 competidores superara los 144 kilómetros (90 millas) por hora, cuando previamente casi todos alcanzaban los 152 rutinariamente.
El alemán Felix Loch fue el más rápido a una velocidad de 143,55 kph, lejos del récord de la pista que es de 153,98 kph impuesto el año pasado en la Copa Mundial.
“Los cambios son positivos”, dijo Benshoof. “No se sienten al bajar, pero al mover la salida es más lento. A mí personalmente me gustaría ir desde lo más alto, es mi estilo”.
En la pista había recordatorios de la muerte de Kumaritashvili, desde la reconfigurada curva hasta en las cintas negras que algunos competidores pusieron en sus cascos.
Algunas flores también fueron colocadas cerca de la curva 16, donde Kumaritashvili murió.
“Sigue fresco en nuestros corazones”, dijo Shiva Keshavan de la India. “No podemos competir con el mismo gusto”.
