Staff Agencia Reforma
PUEBLA, Puebla .- La fiesta comenzó y no podía haberlo hecho de mejor manera. La Franja salió ayer a un partido de Liguilla tras ocho años de ausencia, y no quedó a deber a los aficionados, pues ya al minuto 6 de juego tenían en jaque al Monterrey estaban adelante en el marcador por dos goles. El estadio se entregó en cuerpo y alma a los dirigidos por el "Chelís" que para este partido estrenaron cábala salieron con un mechón pintado en las cabelleras de los jugadores. El primer tanto vino al minuto 4 por conducto de un autogol del equipo regiomontano. Daniel Osorno mandó un centro envenenado al área que encontró el desvío con la testa de Gerardo Galindo y se fue a incrustar en la cabaña defendida por Christian Martínez. Tan sólo dos minutos más tarde el defensa Alejandro Acosta se encargó de hacer estallar al Cuauhtémoc al rematar un tiro de esquina en solitario de donde salió un fuerte remate de cabeza que meció las redes del equipo visitante. Tal era la euforia, que el "Chelís" besó la calva de Acosta en agradecimiento. En la segunda parte la historia fue distinta. De la única forma en como se veía que Monterrey podía hacer daño, fue como cayó el gol de los visitantes. El "Chupete" Suazo recibió el balón a un par de metros de la media luna del área del Puebla y soltó un riflazo en el que que Villalpando colaboró al verse sorprendido por el tremendo tiro y no poder hacer nada para evitar que los regios descontaran en el marcador. Pero la respuesta de La Franja no se hizo esperar y el "Cherokee" Pérez mandó al 12 un tirazo desde fuera del área que pasó entre toda la defensa regia y se incrustó en el ángulo inferior derecho de la portería para poner el 3-1 definitivo. La vuelta se jugará el sábado en el estadio Tecnológico de Monterrey.
