Se tardaron en correr a La Volpe

Staff

Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco .- ¿Más vale tarde..?

Chivas habría esperado a que terminara el torneo para despedir al técnico Ricardo La Volpe, pues transcurrieron 12 días entre la conducta inapropiada denunciada por la podóloga del club y el anuncio del cese.

Una filtración de la Fiscalía General del Estado reveló los “trapitos” en el caso contra el argentino.

Según la averiguación previa 1622/2014 de la Unidad contra Delitos Sexuales, Alma Belén Coronado estableció que fue el 18 de abril el “Bigotón” buscó sus servicios, justo la semana que el Rebaño se preparaba para enfrentar a Pumas.

Sin embargo, la salida del estratega la oficializó Jorge Vergara hasta el 30 de abril.

“Cuando se sentó yo pude ver que el señor Ricardo La Volpe no traía ropa interior ya que se le abrió un poco la toalla que portaba, ya que abrió las piernas y alcance a ver su pene”, expuso en el documento ministerial la denunciante.

“Yo no quería verlo a la cara y no quería empeorar las cosas, dándome cuenta de reojo que la toalla de este señor ya la traía a la altura de media pierna”, agregó ella en el testimonio.

Cuando terminó el tratamiento, luego de una hora y tras frotarle los pies con una pomada, La Volpe supuestamente se levantó por completo la toalla y le dijo “masajéame más arriba”, pero la empleada le dijo que ella no daba masajes.

Coronado se puso nerviosa y espero a que el director técnico se fuera del consultorio, pero prefirió salirse ella del cuarto. Tras dar unos pasos, la agraviada regresó por su celular y supuestamente La Volpe la jaló del uniforme.

“¡Tócame, tócame, o qué, te da miedo!, y mientras me decía esto, con su mano derecha jalaba mi mano hacia su pene, el cual se encontraba descubierto”, asentó en su declaración.

Coronado logró soltarse, aunque alcanzó a rozar el miembro del timonel, quien le alcanzó a preguntar “¿todo bien?” antes de que se retirara, de acuerdo a la averiguación.

Un día después se encontró con los jugadores Jair Pereira, “Chatón” Enríquez y Antonio Gallardo, así como los kinesiólogos Jorge Roauch y Antonio Jiménez.

“Les dije que La Volpe estaba enfermo y les platiqué lo ocurrido. Se asombraron y dijeron que me iban a apoyar”.