Jorge Rivera
NuestroNoroeste.com
La temporada de altas y bajas de los Halcones Marinos de Seattle llegó a su final la tarde de ayer en Chicago, cuando los Osos de esa ciudad derrotaron sin complicaciones a Seattle, por un marcador de 35-24 que no refleja el dominio de los locales, y solamente se apretó en los últimos minutos, cuando los Seahawks anotaron dos veces a unos relajados y triunfantes Bears.
Tres anotaciones en las primeras cuatro posesiones fueron suficientes para que Chicago se fuera delante 21-0 y manejara el partido de ahí en adelante, mientras la ofensiva de Seattle dejaba caer el balón una y otra vez, en medio de la nieve y el frio de la “ciudad del viento”.
Dos lesiones dramáticas, cuando jugadores cayeron con concusiones y salieron en camilla camino del hospital, completaron el cuadro clínico del equipo de Seattle en su derrota; el ala cerrada John Carlson, anotador de dos “touch downs” en el partido anterior, y el defensa esquinero Marcus Truffant, sufrieron golpes al caer violentamente, pero fueron reportados sin lesiones neuronales de consideración.
“No hicimos lo suficiente”, declaró el entrenador Carroll, que termina así su primer año con el equipo, “Perdimos la oportunidad de jugar bien, lograr algo y avanzar al siguiente nivel, lo que muchos piensan que no podemos lograr”, agregó.
“Yo no se si todos notan lo cerca que estuvimos de lograr algo realemente especial”, dijo el mariscal de campo Matt Hasselbeck, cuyo contrato termina con esta temporada, “Teníamos todo en nuestro favor sin merecerlo, y no tomamos ventaja de eso”.
A pesar de un record perdedor, y de no tener figuras de orden nacional en su plantel, el equipo de Seattle terminó la temporada entre los mejores ocho de la liga, posición que no ocupaba hace varios años, y mucho mejor de lo que los analistas pronosticaban al comenzar el año.
La temporada de la NFL terminará en tres semanas, luego de las finales de conferencia el próximo fin de semana, el Pro Bowl de exhibición en Hawai, y posteriormente el Super Bowl.
_
