Efraín Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noroeste
Apenas hace unos días terminó una de las más decepcionantes participaciones de la Selección Mexicana de Futbol en la Copa Confederaciones, en la que dejó muchas dudas sobre la continuidad de José Manuel “Chepo” de la Torre al mando del Tri; y esta misma semana la Sub 20 azteca también quedó tendida en octavos de final del Mundial de Turquía ante su similar de España.
Ante tan desolador panorama, en la cantina La Cáscara de Seattle los ánimos no eran distintos y canciones de José Alfredo Jiménez sonaban sin cesar. “¡Por la lejana montaña, va caminando Justino Compean, vaga solito en el mundo y va deseando la muerte! ¡Lleva en su pecho la playera del TRI, va con su alma destrozada, quisiera dejar la Femexfut, y reunirse con Decio de María! ¡A la selección la quería más a que a su vida, y con tantas derrotas la perdió para siempre, por eso lleva una herida, por eso busca la muerte! ¡En su guitarra cantando, se pasa noches enteras, hombre y guitarra llorando, a la luz del estadio azteca! ¡Después se pierde en la noche, y aunque la noche es muy bella, él va pidiéndole a Dios que México califique al Mundial! ¡A la selección la quería más a que a su vida, y con tantas derrotas la perdió para siempre, por eso lleva una herida, por eso busca la muerte!”, cantó don Pedro, echándose un tequila doble de un golpe y sin chistar.
De pronto, el Chido One a la cantina llegó y con el mismo tono melancólico del viejo remilgón, otra canción de José Alfredo en honor de la selección se entonó. “¡Despacito, muy despacito el Tri se fue metiendo en mi corazón! ¡Con mentiras del Chepo y cariñitos, a mi selección la fui queriendo con mucho amor! ¡Despacito, muy despacito creció la llama por mi selección y sabiendo que no era buena le di mi vida sin condición! ¡Y hoy que quiero dejarla de amar, no responden las fuerzas de mi alma, ya no sé dónde voy a parar pero yo a mi selección no puedo olvidarla!”, cantó el chilango americanista, sentándose a un lado de don Pedro y pidiendo una botella de tequila más, porque ambos querían brindar por nuestra TRIste realidad.
Chanflazo, calcetinazo
y desempance
El chanflazo es para el área de la Concacaf y es que sin temor a quedar en ridículo ante el nivel mostrado en la Copa Confederaciones que recién concluyó y el Mundial Sub 20 que sigue en marcha, está por arrancar la Copa Oro, torneo que reúne a las “mejores” (nomás porque no hay otras) selecciones de esta región pambolera. Los favoritos son, aunque muchos ya no estén de acuerdo, México y Estados Unidos; y para esta edición se tendrá el aliciente de otorgar medio boleto para la próxima Copa Confederaciones.
El calcetinazo es para la “malaria” que sufre el piloto mexicano Sergio Pérez y es que el “Checo” ha tenido más que mala suerte en la actual campaña de la Formula 1: si no es el motor son las llantas y si no es su agresividad al volante es su propio equipo el que lo limita. Era sabido que al ser esta su primera temporada en la escudería McLaren las cosas no serían fáciles al tratarse de un “grande” de la máxima categoría, sin embargo, tan mal le ha ido al tapatío que ya le buscan un brujo en Catemaco para que le haga una limpia.
Y el desempance es para la “pachanga” que se traen el presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán, y el boxeador mexicano Saúl Álvarez y es que ambos con sus declaraciones han calentado el ambiente previo a la pelea entre el “Canelo” y el estadounidense Floyd Mayweather. Resulta que Sulaimán no cree que Saúl pueda ganarle al morenazo gabacho y el tapatío le dedicaría su triunfo nomás para callarle la bocota. Ya de por sí esta pelea ha generado mucha expectativa y con estos dimes y diretes de lavadero, pues hasta se anima uno a apostar.
@Byline:¡Nos chutamos la próxima!
