Efrain Palomino Morales
Corresponsal de La Raza del Noroeste
No hay palabras que definan el inmenso dolor que provoca la violencia. Sólo existen imágenes que reflejan el pesar y el daño que de ella emanan. El trágico caso de Salvador Cabañas deja muy claro que la violencia también afecta al deporte y que la seguridad en este país y el mundo en general está, literalmente, de la patada.
En lo que concierne al futbol, desde el secuestro de Rubén Omar Romano en el 2005 no se daba la nota roja en la cáscara mexicana. Sin embargo, la tragedia han estado presente desde el inicio de este deporte: cinco futbolistas mexicanos han muerto en los últimos cuarenta años a causa de armas de fuego, más otros seis que quedaron incapacitados para jugar o que fallecieron en accidentes de tránsito.
Los casos más recordados son los de Octavio Muciño y Jaime López, ambos jugadores de las Chivas, quienes fallecieron por heridas de bala en los años setenta.
Pero este es un cáncer que daña no sólo a México, en Colombia se dio una tragedia muy sonada después de una justa mundialista: el defensa cafetalero Andrés Escobar marcó un autogol en el Mundial de EU 94, error que le costó la vida y es que un aficionado lo encaró y lo fulminó de un disparo. También en Colombia fue asesinado el ex delantero Albeiro ‘Palomo Usuriaga’ el 12 de febrero de 2004, a manos de un pistolero.
Apenas hace unas semanas en Panamá se dio un doble asesinato de cascareros, al ser privados de su vida Rolando Dorbs Planes y Abdul Karin Galván Ruiz. Brasil es otro escenario continuo de violencia contra deportistas, a finales de noviembre pasado el delantero Vagner Love, entonces en el Palmeiras, fue agredido a la salida de un banco por tres miembros de una barra brava insatisfechos con el rendimiento del club.
En fin, ejemplos de ataques a futbolistas hay muchos y las lista, sin duda, seguirá creciendo mientras no exista una cultura de respeto al prójimo. En el caso de Chava se han dado muchas hipótesis, pero ninguna justifica el atentado contra su vida. Estamos, mi Raza, ante un época de violencia intratable y lo mejor es afrontarla, porque de no hacerlo nos saldrá la patada por la culata.
El calcetinazo es para una tribu que, al parecer, estirará la pata antes de tiempo. Los Indios son los principales candidatos para descender, sin embargo, se pensaba que darían dura batalla pero resulta que sus flechas han perdido filo y es cuestión de que termine el torneo para que les cantemos las golondrinas. Es una lastima, ya que esta ciudad con tantos problemas de inseguridad había encontrado un poco de paz en el futbol de Primera División.
Y ya que hablamos de jugadores dorados, el desempance es para el “Niño de Oro”. Hugo Sánchez se ubicó en el lugar número once en la lista de los mejores goleadores de la historia, esto según las estadísticas de la FIFA. Hugo Sánchez es recordado por su traspaso al Atlético de Madrid donde hizo poco pero sobre todo se le recuerda por los cinco campeonatos de goleo que ganó con el mítico Real Madrid de la quinta del Buitre. ¡Hugo, apadríname al chamaco!
El Chanflazo es para Giovanni Dos Santos. Nuestro morenito de oro está con más de medio pie en el Glatasaray y es que, al no ver mucha acción con su todavía equipo el Tottenham inglés, su representante le encontró cabida en el equipo turco que dirige el holandés Frank Rijkaard, quien pidió el fichaje de Giovani, pues es un jugador al que conoce bien y al que debutó en el Barcelona en 2007.
“Calcetinazo y Desempance” regresan la próxima semana.
