Fomentando las virtudes

  • Fri Jan 23rd, 2009 8:55am
  • Salud

(Agencia Reforma).-

El término puede parecer sacado de la prehistoria, porque las virtudes parecen estar actualmente en desuso.

Pero nunca como ahora son tan necesarias en una sociedad que parece corromperse cada día más.

Desafortunadamente, la ausencia de las virtudes ha caído en un círculo vicioso porque actualmente no hay quien “ponga la otra mejilla”, sino que ante una conducta negativa se busca responder con una más dañina.

De acuerdo con la Iglesia católica, existen siete virtudes fundamentales; las teologales: fe, esperanza y caridad, y las cardinales, prudencia, fortaleza, justicia y templanza.

Pero además enumera la humildad, generosidad, castidad, paciencia y diligencia.

¿Cuántas de estas virtudes hemos inculcado en nuestras jóvenes generaciones? Cada día, en las situaciones comunes de la vida, las virtudes tienen su gran oportunidad de convertirse en una realidad aplicable.

Simplemente, el combatir la pereza de levantarse cada mañana es aplicar la virtud de la diligencia.

Dar una moneda a los mendigos o comprar un producto a los ancianos que venden en los cruceros habla de una persona caritativa.

Los medios de comunicación han expuesto decenas de casos de falsos incapacitados, gente que se aprovecha de la generosidad humana para vivir a sus expensas fingiendo enfermedades, lo que es utilizado por los demás para evitar practicar la caridad.

Sin embargo, es fácil detectar estos casos y por otro lado, basta con visitar una colonia marginal para darse cuenta de que ahí nadie está fingiendo su pobreza y necesidad.

Hacer servicio social en un hospital, visitar una casa hogar, hablar con los ancianos ¿no es una forma de ser generoso sin tener que soltar un solo peso? La humildad es otra virtud en desuso, de hecho su antagónico, la soberbia, es uno de los grandes vicios de nuestros modernos jóvenes.

Y si no, sólo tenemos que ver la “guerra” en la que diariamente se involucran para demostrar a los demás porque creen ser superiores: por usar ropa de determinada marca, traer el celular más moderno, los gadgets más actualizados, el nuevo juego para Playstation o vivir en la casa más lujosa.

La sociedad empuja a los jóvenes a buscar en el materialismo su realización personal, y minimiza las virtudes.

Estas actitudes antivirtuosas están muy relacionadas con la falta de templanza.

Esta virtud se refiere a la capacidad humana de ser moderado frente a los placeres de la vida, ya sean los alimentos o el sexo.

La templanza refleja la fortaleza de una persona, su resistencia a caer en la vorágine de los vicios, es la que permite poner un “hasta aquí” para guardar un equilibrio en su vida.

¿Hemos enseñado a los chicos a vivir en la moderación? Es decir, ¿requieren toda la cantidad de ropa y zapatos que guardan en su clóset? Los niños, ¿necesitan para vivir todo esa lista de juguetes? El consumismo está de moda, y lo reflejan las enormes filas que se hacen en los comercios para ir a comprar el nuevo libro de Harry Potter, el nuevo iPhone, los nuevos videojuegos, como si fueran una necesidad urgente.

¿Qué tanto practican los niños y jóvenes la prudencia? Es cuestión de hojear un periódico o ver las noticias en la televisión para saber que la prudencia no es definitivamente el “fuerte” de la juventud actual: los accidentes por conducir alcoholizados, una verdadera imprudencia, es la principal causa de muerte entre los jóvenes.

El uso de internet es otro ejemplo actual de la imprudencia de nuestros niños y jóvenes, que exponen su vida a través de la red, pecan de confiados y se contactan con abusadores, suben a sus blogs imágenes poco apropiadas que los dejan expuestos a pervertidos o violadores.

Prudencia es una palabra clave para que nuestros chicos aprendan a utilizar adecuadamente todas las herramientas modernas de comunicación.