LOS ANGELES TIMES — Lo inevitable finalmente sucedió: Bob Bradley ya no es más el entrenador de los Estados Unidos.
¿Me pareció escuchar un suspiro de alivio? Si es cierto, no suspire muy duro, no gaste mucha energía, porque “Bob el vano” no es, en mi opinión la única causa de la inhabilidad del futbol en este país para crecer al siguiente nivel.
Los jugadores han cometido errores graves en ciertos juegos, pero principalmente los entrenadores en universidades y equipos profesionales deben cargar con la culpa, porque siguen fracasando en producir jugadores de alto nivel. El sistema americano produce atletas, jugadores que corren, saltan y entregan cada gota de energía en la cancha; pero no produce jugadores que piensen, que improvisen, que puedan crear magia porque lleven el fútbol en sus venas.
Es algo cultural, y a Bradley no le pueden echar la culpa en eso.
Al regresar de su fracaso en el mundial sub 17 de México, el entrenador de EEUU en ese nivel fue consultado sobre las causas de que el fútbol no progrese; sus respuestas dejan pistas interesantes:
“A esta edad los muchachos en los Estados Unidos son muy jóvenes, son inmaduros; en los países con mejor futbol ya son hombres, tienen mentalidad de profesionales”.
“En países como Brasil, Uruguay y Argentina ellos son sobrevivientes, han tenido que sufrir más y por eso maduran más jóvenes; empiezan a competir desde mucho antes, y en la mayoría de esos países lo mejores atletas se dedican al futbol desde niños”.
Quizás la respuesta esté en las palabras del periodista Paul Gardner luego que México venció a EU en la Copa Oro: “Simplemente, cámbienles la camiseta, en este país hay una cantidad creciente de talento latino que puede jugar así al fútbol”.
La pregunta es si US Soccer tiene la valentía de conseguir un entrenador que desarrolle ese talento.
